domingo, 4 de noviembre de 2012



REFLEXIONES EN EL TIEMPO.
Walter Paz, efeméride de violencias y amores.
Desde hace algún tiempo atrás busco publicar un artículo sobre Walter Paz, el escritor y poeta, y de su poemario Obituario del Búho (2007). Poemario gestado con meticulosidad teórica y metodológica, un libro que indaga la trayectoria vivida en tiempos de incuestionable violencia, Poemario que muestra esa conciliación manifiesta entre  lo altiplánico y lo universal.
Teun A. van Dijk, lingüista de prestigio y reconocimiento, advierte en el prólogo de “Obituario del Búho”, que un poema no es un texto didáctico, sino un laberinto en el que cada uno debe buscar sus propios caminos, y así fue.
No podemos soslayar que en la dicotomía a la que está acostumbrada nuestra época, en la que se atribuye la verdad al campo de la realidad objetiva y, en proporción, se da a la ficción la dudosa estimación de lo subjetivo, permanece el problema central de la incertidumbre que hallamos no sólo en la ficción relegada al terreno de lo inútil y lo voluble, sino también en la supuesta verdad objetiva y en la necesidad de buscarla incansablemente. Por esto es tolerable la versión de que el poeta se apoya en la ficción para sugerir o poner en clara evidencia el carácter complejo de la experiencia humana.
En Obituario del Búho. Walter Paz Quispe Santos. Lago Sagrado Editores. Lima-Perú. 2007, se muestra un arriostre de inmensa calidad entre la ficción y la realidad objetiva, tomando en cuenta el misterio ostensible desde la tapa del poemario, el papel vigilante de un ser que habita las sombras y por otro lado el recuento de la trama y el significado de la vida de alguien o algo que adelantó el paso. El poemario de Walter Paz simboliza el epitome del vínculo ineludible entra la noche y la muerte, y por otro lado el amor, esa emoción natural que manifiesta un alma racional en búsqueda de la felicidad.
Desde otro ángulo la actitud crítica es persistente: siempre está abierta a otras posibilidades que, a su vez, generen nuevas interrogantes. Su actitud es de continua incursión en ámbitos que se presumen conocidos y dominados por el entendimiento y por el estudio de las autoridades en la materia que de algún modo han tratado de condenar este poemario y a Walter paz al ostracismo, con destino a la esquina de los olvidados e ignorados. Debemos entonces dedicarle este pequeño rincón de ninguna parte, al poeta que saltó los abismos geográficos, culturales y cronológicos, quedará entonces en las memorias este obituario detallado de la vida de muchos de nosotros.
POR: MOISES CAMAPAZA ALMANZA

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